Tucumanos, salteños, catamarqueños, jujeños… La invasión argentina a Brasil cuenta con una poderosa avanzada del NOA. Pero, ¿dónde están los santiagueños? Encontrarlos se había convertido en un desafío periodístico y la respuesta, finalmente, llegó en Porto Alegre. Y nada menos que frente al estadio Beira Río. De algún modo, siete santiagueños gambetearon el operativo de seguridad y fueron los primeros argentinos que se acercaron al estadio. Madrugaron y dieron en la tecla.
Jorge Centeno, los hermanos Ibáñez, Walter Brítez, Enerio Lugones, Eduardo Herrera y Walter Rojas caminaban por la avenida Padre Cacique portando una enorme bandera. El mensaje, letras negras sobre la franja blanca, los identificaba: Santiago del Estero. También algunas inscripciones sobre las camisetas de la Selección: Zamora 2013. “Bueno, de eso mejor no hablemos”, apuntó Centeno con una sonrisa.
Es un grupo de amigos que comparte la pasión futbolera en un equipo amateur, llamado Kovak. Son fanáticos de Güemes, salvo un infiltrado que hincha por Comercio. “¿Central Córdoba? ¡No diga malas palabras!”, enfatiza uno de ellos. La fiesta se complica cuando aparece la Policía y los desaloja de la zona. Todavía no dieron las 9 y el acceso de hinchas se permitirá una hora más tarde. La preocupación es qué harán con la bandera, porque está prohibido ingresar al estadio con un “trapo” tan grande. “Ya lo vamos a colgar por ahí”, sintetiza Jorge. Y se van cantando.